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Mostrando entradas de octubre, 2011

¡Cuánta guerra, Dios mío, me hace ése!

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31 de octubre Si no fuera, padre mío, por la guerra que el demonio me hace de continuo, estaría casi en el paraíso; me encuentro en las manos del demonio, que se esfuerza por arrancarme de los brazos de Jesús. ¡Cuánta guerra, Dios mío, me hace ése! En algunos momentos, poco falta para que pierda la cabeza por la violencia continua que debo hacerme. Padre mío, ¡cuántas lágrimas, cuántos suspiros elevo al cielo para ser liberado de esta situación! Pero no importa, yo no me cansaré de orar a Jesús. Es verdad que mis oraciones son más dignas de castigo que de premio, porque he disgustado demasiado a Jesús con mis incontables pecados; pero, al final, Jesús se apiadará de mí, o sacándome del mundo y llamándome a él, o librándome; y, si no quisiera concederme ninguna de estas dos gracias, espero al menos que querrá continuar concediéndome la gracia de no ceder a las tentaciones. Jesús, que no ha medido su sangre al derramarla por la salvación del hombre, ¿querrá acaso medir mis pecados

Un tren hacia la paz

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  Un tren hacia la paz Benedicto XVI en el encuentro interreligioso de Asís Por Pablo Blanco Sarto* A diferencia de aquella vieja locomotora que le llevó a Juan XXII (los tiempos han cambiado), el tren que conducirá a Benedicto XVI a Asís este jueves, en peregrinación para pedir por la paz, será un modelo italiano de tren de alta velocidad. Joseph Ratzinger volverá a Asís, veinticinco años después del encuentro interreligioso de oración por la paz convocado por Karol Wojtyla. En 1986 la reunión recibió diversas críticas, incluso dentro de la curia romana: «¿No se abre así el camino al indiferentismo y al relativismo religioso?», era la pregunta de algunos. ¿Y hoy? ¿Por qué Benedicto XVI iba ahora a Asís? ¿Por qué volvía a tomar ese tren? Un tren hacia la paz, de eso se trataba, había dicho Juan Pablo II. El historiador Giovanni Maria Vian, director de L' Osservatore Romano afirmaba al valorar el evento: “Asís es un evento simbólico, que sin embargo dio lugar a interpretaci

Asís: Carta de bienvenida al Santo Padre

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Asís: Carta de bienvenida al Santo Padre Misiva del ministro general de la Orden de los Frailes Menores, Jose Rodríguez Carballo ROMA, miércoles 26 octubre 2011 ( ZENIT.org ) – Publicamos a continuación la carta de bienvenida al papa Benedicto XVI, de fray José Rodríguez Carballo, OFM, ministro general de la Orden de Frailes Menores, con motivo de la Jornada de Reflexión, Diálogo y Oración por la Paz y la Justicia en el Mundo “Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz”, que se celebra mañana jueves 27 de octubre en Asís, Italia. * * * Beatísimo Padre, Con pocas y sencillas palabras, como nos exhorta el Poverello , quiero, en nombre de todos los Hermanos Menores extendidos por el mundo entero, decirle dos palabras nacidas en lo más profundo de mi corazón: Bienvenido y gracias. ¡Santo Padre: Bienvenido a Asís, altar de la memoria de cuantos seguimos la forma de vida que el Padre san Francisco vivió, escribió y presentó al Señor Papa para su aprobación (cf. Test 14ss). Bienven

si en mí hay algo bueno, me ha venido todo de estos bienes sobrenaturales

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26 de octubre Veo con claridad que, si en mí hay algo bueno, me ha venido todo de estos bienes sobrenaturales. Reconozco, por tanto, que es de aquí de donde me ha venido esa firmísima determinación de sufrir todo con resignación y prontitud, sin cansarme nunca de sufrir, aunque, ¡desgraciado de mí!, con cuántas imperfecciones. Una decisión firmísima de no ofender a Dios ni venialmente; y sufriría mil veces la muerte del fuego antes de cometer de forma deliberada pecado alguno. Siento que he mejorado bastante en la obediencia al confesor y a quien dirige mi alma; tanto que me consideraría poco menos que condenado si les contraviniera en alguna cosa. En las conversaciones, si se prolongan por pasatiempo, debo hacerme grandísima violencia para permanecer allí cuando no puedo alejarme; y esto me produce mucha pena. ( 1 de noviembre de 1913, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 420)

Me parece que el tiempo pasa velozmente y que no tengo tiempo suficiente para orar

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25 de octubre Las más de las veces me produce gran sufrimiento tratar con los demás, excepto con aquellas personas a las que se habla de Dios y de la preciosidad del alma. Precisamente por esto amo tanto la soledad. Con mucha frecuencia me supone gran trabajo satisfacer las necesidades de la vida; es decir, comer, beber, dormir; y me someto a ellas, como si fuera un condenado, sólo porque Dios lo quiere. Me parece que el tiempo pasa velozmente y que no tengo tiempo suficiente para orar. Me siento muy atraído por las buenas lecturas; pero leo bastante poco, porque estoy imposibilitado por la enfermedad y también porque, abierto el libro, después de una breve lectura, me encuentro profundamente recogido, de forma que la lectura se convierte en oración. Desde que el Señor me va concediendo estas cosas, me siento muy cambiado, como para no reconocerme en lo que yo era antes. (1 de noviembre de 1913, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 420)

Me vienen también grandes deseos de servir a Dios con perfección

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24 de octubre Me vienen también grandes deseos de servir a Dios con perfección. En esos momentos, no hay tormento que el alma no sufriera con alegría. También esto me sucede sin ninguna reflexión mía, y de repente. El alma no comprende de dónde le viene el gran coraje que siente. Tales deseos consumen al alma por dentro, porque comprende, por una luz vivísima que Dios le da, que no es capaz de ofrecer a Dios el servicio que desearía darle. Después, todo termina en las delicias con las que Dios inunda el alma. (1 de noviembre de 1913, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 420)

me encuentro en una gran aridez

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22 de octubre Otras veces, en cambio, me sucede que me encuentro en una gran aridez de espíritu; siento que mi cuerpo se halla en un gran hastío a causa de sus muchas enfermedades; siento que me es imposible poder recogerme y hacer oración, por muy buen deseo que tenga. Este estado de cosas se va intensificando cada vez más, tanto que, si no me muero, es un milagro del Señor. Después, cuando al esposo celeste de las almas le agrada poner fin a este martirio, me manda de repente tal devoción de espíritu que me es imposible resistir. En un instante me encuentro totalmente transformado, rico de gracias espirituales y tan fuerte como para desafiar a todo el reino de satanás. Lo que sé decir de esta oración es que me parece que el alma se pierde totalmente en Dios, y que saca más provecho en esos momentos que lo que podría conseguir en muchos años de intentarlo con todas sus fuerzas. (1 de noviembre de 1913, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 420)

La peregrinación, eje del próximo encuentro por la paz en Asís

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La peregrinación, eje del próximo encuentro por la paz en Asís Presentada en el Vaticano la cita ecuménica del 27 de octubre CIUDAD DEL VATICANO, martes 18 de octubre de 2011 ( ZENIT.org ).- El próximo encuentro ecuménico de reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo que se celebrará en Asís el 27 de octubre se centrará en el tema de la peregrinación. La celebración, a los 25 años de la primera edición convocada por Juan Pablo II, fue presentada este martes en la Oficina de Información de la Santa Sede. La peregrinación se simbolizará a través de la procesión de 176 representantes de diversas religiones a la plaza de San Francisco y se tratará en la oración que los participantes realizarán de manera privada. En el encuentro, titulado Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz , tendrán lugar un diálogo y una oración que respetarán la identidad de cada individuo evitando caer en el sincretismo. Lo dijo en la rueda de prensa el presidente

XXV AÑOS DEL ESPÍRITU DE ASÍS

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EN EL ESPÍRITU DE ASÍS Escrito por Redactora lunes, 10 de octubre de 2011 Ante el encuentro interreligioso de oración por la paz en Asís, convocado por el Papa Benedicto XVI para el 27 de octubre próximo, en el 25 aniversario de similar iniciativa de Juan Pablo II, el sacerdote y teólogo José-Román Flecha escribe para Diario de León (15-10-2011) Muchos de nosotros recordamos todavía la celebración de la Jornada de oración por la paz, que se celebró en Asís el día 27 de octubre de1986. En aquella ocasión, el papa Juan Pablo II quiso reunirse con los representantes de las Iglesias cristianas, de las comunidades eclesiales y de las religiones del mundo. Detrás de aquella convocatoria latía el interés por buscar las raíces de la paz en el seno de cada confesión religiosa y la voluntad de establecer un compromiso común para anunciarla y promoverla. Fue aquella una jornada de oración, de ayuno y de peregrinación.

Me alzaré y buscaré al que ama mi alma

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19 de octubre Oh, almas santas, que, libres de preocupaciones, ya estáis gozando en el cielo del torrente de dulzuras soberanas; ¡cómo envidio vuestra felicidad! ¡Ah!, por piedad, porque estáis tan cerca de la fuente de la vida, porque me veis morir de sed en este bajo mundo, sedme propicias dándome un poco de esa fresquísima agua. ¡Ah!, almas bienaventuradas, demasiado mal - lo confieso - demasiado mal he gastado mi porción, demasiado mal he guardado una joya tan valiosa; pero, ¡viva Dios!, pues siento que todavía hay remedio para esta culpa. Pues bien, almas dichosas, sedme corteses y ofrecedme una pequeña ayuda. También yo, ya que no puedo encontrar en el descanso y en la noche lo que necesita mi alma, también yo me levantaré, como la esposa del Cantar de los Cantares, y buscaré al que ama mi alma: « Me alzaré y buscaré al que ama mi alma »; y lo buscaré siempre, lo buscaré en todas las cosas, y no me detendré en ninguna hasta que lo haya encontrado en el trono de su

“Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”

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Mensaje del Papa Benedicto XVI para el Domingo Mundial de las Misiones 2011 “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo” (Jn 20,21) Con ocasión del Jubileo del año 2000, el Venerable Juan Pablo II, al comienzo de un nuevo milenio de la era cristiana, confirmó con fuerza la necesidad de renovar el celo por llevar a todos el anuncio del Evangelio con “el mismo entusiasmo de los cristianos de los primeros tiempos” (Carta ap. Novo millennio ineunte, 58). Es el servicio más precioso que la Iglesia puede ofrecer a la humanidad y a cada persona que busca las razones profundas para vivir en plenitud la propia existencia. Por eso, esa misma invitación resuena cada año en la celebración de la Jornada Mundial de las Misiones. Efectivamente, el incansable anuncio del Evangelio vivifica también a la Iglesia, su fervor, su espíritu apostólico; renueva sus métodos pastorales para que cada vez sean más apropiados para las nuevas situaciones —incluso aquellas que requieren una n

¿Quién haría que yo consiga alejar o apagar este fuego que me arde en el pecho, de llamas tan encendidas por ti?

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17 de octubre ¿Quién haría que yo consiga alejar o apagar este fuego que me arde en el pecho, de llamas tan encendidas por ti? ¡Ah!, Señor, no quieras acostumbrarte a gozar escondiéndote. ¡Tú comprendes la turbación y la agitación que se apoderan de todas las potencias del alma e incluso de los sentimientos! Tú ves que mi pobre alma no se sostiene ante el cruel desgarro de este abandono, porque la has enamorado demasiado de ti, belleza infinita. Tú sabes que ella te busca con afán. Este afán no es inferior a aquél que experimentaba tu esposa del Cantar de los Cantares; también ella, al igual que esta sagrada esposa, recorre, fuera de sí, las calles y las plazas, y ruega e insta a las hijas de Jerusalén a que le digan dónde está su amado: « Os suplico, hijas de Jerusalén, si habéis visto a mi amado, decídmelo, que muero de amor ». (17 de octubre de 1915, al P. Agustín de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 674)

Te pido que te detengas a observar la fuerza que tiene la sagrada lectura

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14 de octubre Te pido que te detengas a observar la fuerza que tiene la sagrada lectura para inducir a cambiar de camino y para hacer entrar por la senda de la perfección, incluso a personas mundanas. Para este fin te basta reflexionar en la conversión de san Agustín. ¿Quién fue el que conquistó para Dios a este gran hombre? En definitiva, el que al final lo conquistó no fue ni la madre con sus lágrimas, ni el gran san Ambrosio con su elocuencia divina, sino precisamente la lectura de un libro. Quien lea el libro de sus confesiones no podrá contener las lágrimas. Qué guerra tan atroz, qué enfrentamientos tan feroces sostuvo en su pobre corazón por la repugnancia grandísima que experimentó al abandonar los placeres obscenos de los sentidos. Dice él de sí mismo que se veía obligado a gemir, atado por su voluntad casi como por una dura cadena, y que el enemigo infernal tenía sujeta su voluntad entre los cepos de una cruda necesidad. Dice que experimentaba agonía de muerte al sepa

La situación actual es una crucifixión de amor.

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13 de Octubre Te afanas, mi buena hija, por buscar al sumo Bien. Está en verdad dentro de ti y te tiene tendida sobre la desnuda cruz, alentando fuerza para que soportes ese martirio insostenible y amor para que ames amargamente al Amor. por lo mismo, el temor a haberlo perdido y a haberle disgustado sin darte cuenta no tiene fundamento alguno, porque él está tan cercano y unido a ti. Tampoco tiene sentido el agobio por el porvenir, ya que la situación actual es una crucifixión de amor. (Epist. III, p. 651).

The Saint who forbade make miracles

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Serafin the Montegranaro The Saint who forbade make miracles It was on July 16, 1967, when fray Seraphim of Montegranaro, lay brother, the Capuchins of the brands, he was proclaimed Saint at the same time as Juan Cancio, José Calasanz, José Cupertino, Gerónimo Emiliano and Juana Chantal. A constellation of selected, arose when the Protestant trastornaba to Europe, and florecida on the same day, in the wake of the French Revolution, when jansenist and philosophers were busy dethrone santos: response of the sky to the proud human wisdom. That day, the boorish habit of the humble Capuchin not desentonó with the light of the founder of the Visitadinas tunic, nor was the misplaced his little science, certainly less than Joseph of Calasanz, founding schools and religious congregations. Serafin had "learned to read and understand the big book of life which is our Lord Jesus Christ: for this title deserves to count among his major disciples", will tell Pope Clement X