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Mostrando entradas de abril, 2012

Despojarse de...

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30 de abril El camino trazado por el apóstol al cristiano es el de despojarse de los vicios del hombre viejo, o sea del hombre terreno, y de revestirse con las virtudes enseñadas por Jesucristo. En cuanto a despojarse de los vicios, él dice: « Mortificad vuestros miembros terrenos ». El cristiano santificado por el bautismo no queda libre de las rebeliones de los sentidos y de las pasiones; de aquí surge la necesidad imperiosa de mortificar nuestras pasiones, mientras se está en esta vida. El mismo santo apóstol experimentó en sí mismo bastante duramente la rebelión de los sentidos y de las pasiones, por lo que emitió este lamento: « Y o mismo con la mente sirvo a Dios y con la carne sirvo a la ley del pecado (es decir a la ley de la concupiscencia)». Como si hubiera querido decir: yo mismo soy siervo de la ley de Dios con la mente, pero con la carne estoy sometido a la ley del pecado. Todo lo cual va dicho para consuelo espiritual de tantas pobres almas que, asaltadas po

Signos...

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28 de abril Tú dices que no sabes distinguir si los rayos de luz que a veces se producen en el fondo de tu espíritu provienen de Dios o vienen de otros, temiendo estar engañada en todo a causa de tu sutil amor propio. Pues bien, he aquí los signos para conocer si esos rayos de luz provienen del Padre de las luces. Estos signos se reducen a tres. El primero es que esas luces producen un conocimiento cada vez más admirable de Dios, el cual, en la medida en que se nos revela, nos concede una idea cada vez más alta de su incomprensible grandeza. En resumen, esa luz nos lleva a amar cada vez más a Dios nuestro Padre y a sacrificarnos cada día más por su honor y por su gloria. El segundo signo es un conocimiento cada vez mayor de nosotros mismos, un sentimiento cada vez más profundo de humildad ante el pensamiento de que una criatura tan vil haya tenido la osadía de ofenderle, y que se atreva todavía a dirigirle la mirada, a observarlo. El tercero es que estos rayos celestiales prod

Infierno, mundo, carne

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27 de abril Ánimo, pues, y adelante. Dios está contigo, y el infierno, el mundo y la carne deberán para propia confusión arrinconar un día las armas y confesar una vez más que no pueden hacer nada contra el alma que posee y es poseída por Dios. […]. La guerra contra ti, querida mía, está declarada y es necesario vigilar a todas horas, oponerle una fuerte resistencia, teniendo siempre la mirada de la fe orientada al Dios de los ejércitos, que lucha contigo y a tu favor, y tener confianza ilimitada en la bondad de Dios, porque la victoria es segurísima. ¿Y cómo convencerse de lo contrario? ¿No está nuestro Dios más interesado que nosotros mismos en nuestra salvación? ¿No es él más fuerte que el mismo infierno? ¿Quién podrá resistir y vencer alguna vez al monarca del cielo? ¿Qué son el mundo, el demonio, la carne, todos nuestros enemigos, delante del Señor?... (25 de abril de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 76)

El Amor

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26 de abril El amor nos hace correr a gran velocidad, el temor en cambio nos hace mirar con prudencia dónde se pone el pie, guiándonos para no tropezar nunca en el camino que nos lleva al cielo. Sé que la cruz, queridísima hermana mía, es dolorosa, y para los amantes resulta casi insoportable la que pone en peligro de ofender a Quien se ama y se adora; pero Jesús, tentado en el desierto y colgado de la cruz, es una prueba clarísima, luminosa y muy consoladora de lo que te aseguro en nombre del tiernísimo Esposo de las almas, es decir, que las tempestades de esta vida para un alma que busca a Dios en todo, y lo desea sobre todas las cosas, que lo quiere a él solo en su corazón, que suspira por hacerle reinar como monarca en el centro de su espíritu, y que desea ardientemente ser poseída entera y totalmente por sólo él, y que en esto es mucho más celosa que lo que suele suceder entre dos amantes perdidamente dedicados al amor, digo que todo esto es un signo clarísimo del singular

Tentaciones

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25 de abril Las tentaciones y las tempestades que rondan en tu cabeza son signos seguros de la predilección divina. El temor que tienes a ofender a Dios es la prueba más segura de que no le ofendes. Confía con confianza ilimitada en la bondad divina, y, cuanto más intensifique el enemigo los ataques, más debes abandonarte confiadamente en el pecho del dulcísimo esposo celestial, que no permitirá jamás que seas vencida. El mismo Dios lo ha proclamado solemnemente en la Sagrada Escritura: «Fiel es Dios que no permitirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación os dará fuerzas suficientes para superarla» . Convencerse de lo contrario es una infidelidad, y Dios nos guarde de caer en semejante aberración. También san Pablo se inquietaba y pedía ser liberado de la dura prueba de la carne: también él temía intensamente sucumbir, ¿pero acaso no se le garantizó que la ayuda de la gracia le bastaría siempre? Nuestro enemigo, juramentado e

Alma firm

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April 24   Do not think, my dear daughter, in aridity , discouragements and bleak darkness that often afflict your spirit, because they are willed by God for your highest good. One day Mary Magdalene spoke to the Divine Master and, feeling away from him, crying and looked and was so eager to see that , seeing , not seen , and believed that man was the gardener. This is what happens to you . Take heart, my dear daughter, do not worry about anything. You have in your company to your Divine Master are not separate from it . This is the truth and only truth. What do you fear? What are you sorry? Take heart , then. You can not be either a girl or even a woman must have a manly heart , and soul until you sign the will to live and die in service and love of God , do not worry or limitations or any other impediment . The Magdalene wanted to embrace our Lord, and this sweet Master, who had allowed at other ti

Alma Firme

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24 de abril No pienses, mi queridísima hijita, en las arideces, desánimos y tinieblas desalentadoras que a menudo afligen tu espíritu, porque son queridas por Dios para tu mayor bien. Un día la Magdalena hablaba al divino Maestro y, sintiéndose alejada de él, lloraba y lo buscaba y estaba tan ansiosa por verlo que, viéndolo, no lo veía, y creía que aquel hombre era el hortelano. Es lo que te sucede a ti. ¡Ánimo!, mi buena hijita, no te inquietes por nada. Tienes en tu compañía a tu divino Maestro; no estás separada de él. Ésta es la verdad y la única verdad. ¿De qué temes? ¿De qué te lamentas? ¡Ánimo!, pues. Ya no puedes ser ni una niña ni siquiera una mujer; hay que tener un corazón varonil; y hasta que tengas el alma firme en la voluntad de vivir y de morir en el servicio y el amor a Dios, no te inquietes ni de las limitaciones ni de cualquier otro impedimento. La Magdalena quería abrazar a nuestro Señor; y este dulce Maestro, que se lo había permitido en otras o

Resolucion profunda

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23 de abril Déjate guiar amorosamente por la divina providencia, ya sea que te quiera hacer caminar por tierra y por desiertos, ya sea por las aguas de las consolaciones sensibles y espirituales. Ten en tu mano tu « bouquet » (perfume); pero, si se presenta algún otro olor delicioso, no dejes de olerlo, dando gracias, porque el « bouquet » se lleva para no quedarse por mucho tiempo sin algún consuelo y placer espiritual. Mantente firme en todas las situaciones a las que Jesús quiera llevarte para que tu corazón sea totalmente para él; no hay cosa mejor que ésta. Despójate, pues, de todas las cosas que te esclavizan, a base de renuncias continuas a tus afectos terrenos; y convéncete de que el rey del cielo te ofrecerá sus regalos para atraerte a su amor. Veo en tu corazón una resolución profunda de querer servir a Dios; y esto me garantiza que tú serás fiel en los ejercicios de la santa devoción y en el esfuerzo constante por adquirir las virtudes. Pero te recuerdo una co

Jesús me lo ha concedido todo

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21 de abril ¿Cómo puede ser, padre, que, cuando estoy con Jesús, no todo aquello que intento pedirle con voluntad decidida me viene a la mente? Además, siento un vivísimo dolor ante esta desmemoria. ¿Cómo explicarlo? Nadie, hasta el presente, ha podido convencerme del todo. Escuche, además, una cosa más extraña todavía. Cuando estoy con Jesús, también se me ocurre pedir a Jesús cosas que nunca habían pasado por mi mente, y también presentarle personas que, no sólo no han estado nunca en mi pensamiento, sino que, además, lo que me deja más maravillado, nunca las he conocido ni he oído hablar de ellas. Y quiero, además, dejar constancia de que, cuando me sucede esto, no me consta en ningún caso que Jesús no me haya concedido lo que le he pedido para bien de esas personas. (21 de abril de 1915, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 569)

Himno a San Conrado de Parzham Capuchino

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La puerta limosnera del convento con el altar de gracias de María testigos son de amor y de plegaria, que han visto a fray Conrado día a día. Un serafín de amor quisiste ser viviendo tu silencio y tu armonía, y a todo el mundo cándido invitabas a unirse a tu amorosa sinfonía. La santa comunión cada mañana tu corazón amante enardecía; a los pies de la Madre clementísima, allí junto a la lámpara que ardía. En tierra de teólogos insignes tu santidad sencilla florecía, y fuiste luz, sermón de la montaña, y en tu candor la Iglesia te escogía. Conrado, caridad del Evangelio, de la necesidad un fiel vigía, contigo caminamos a su encuentro, que tiene en el dolor feligresía. Excelsa Trinidad a quien los ángeles y el orbe entero rinde pleitesía, tu gloria y santidad glorificamos, oh bello amor, que toda culpa expía. Amén

Fray Conrado de Parzham

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21 de abril San Conrado de Parzham (1818-1894) Juan Evangelista Birndorfer (Conrado) nació el 22 de diciembre de 1818 en Venushof (Parzham), en las inmediaciones de Passau (Baviera). En 1832 perdió a la madre, y dos años más tarde al padre. En 1837 intentó estudiar con los benedictinos de Metten, (Deggendorf), pero los progresos en su formación académica fueron mínimos. El 19 de mayo de 1841 entró y profesó en la Orden Franciscana Seglar. El año 1849 fue trasladado como postulante al convento de Altötting. El 17 de septiembre de 1851 vistió el hábito capuchino como hermano laico en el convento de Laufen, emitiendo la profesión religiosa el 4 de octubre de 1852. Desde 1852 hasta su muerte fue portero en el convento de Altötting. Murió el 21 de abril de 1894 en Altötting. El proceso de canonización se inició sin demora, concluyéndose en 1930. Pío XI lo proclamó Beato el 15 de junio de 1930, y lo incluyó en el catálogo de los santos el 20 de mayo de

Corazon conquistado

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20 de abril Dios quiere conquistarnos para sí haciéndonos probar dulzuras abundantísimas y consuelos en todas nuestras devociones, tanto en la voluntad, como en el corazón. ¿Pero quién no descubre los graves peligros que amenazan a semejante amor a Dios? Es fácil que la pobre alma se aferre a la accidentalidad de la devoción y del amor a Dios, sin preocuparse nada o casi nada de aquella devoción y de aquel amor sustancial, que son los únicos que la hacen amada y agradable a Dios. Ante este grandísimo peligro, nuestro dulcísimo Señor acude rápidamente con esmerada solicitud. Cuando ve que el alma se ha fundamentado bien en su amor, y que se ha enamorado y unido a él, viéndola ya apartada de las cosas terrenas y de las ocasiones de pecar, y que ha alcanzado virtud suficiente para mantenerse en su santo servicio sin esas recompensas y esas dulzuras del sentido, queriendo llevarla a una santidad de vida mayor, le quita esa dulzura de afectos, que hasta ese momento ha experimenta

Amor

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19 de abril D etengámonos un poco en la virtud del amor a Dios. ¿Qué es este amor? Antes de dar una respuesta a esta pregunta, es necesario tener presente que uno es el amor sustancial a Dios y otro el amor accidental; y que este último a su vez se distingue en amor accidental sensible y en amor accidental espiritual. Hecha esta distinción, vayamos ahora a responder a la pregunta antedicha. El amor sustancial a Dios es el acto simple y sencillo de preferencia, con el que la voluntad antepone a Dios a toda otra realidad, a causa de su infinita bondad. El que ama de este modo a Dios, lo ama con amor de caridad sustancial. Pero, si a este amor sustancial a Dios se une la suavidad, si esta suavidad se contiene y se queda toda ella en la voluntad, tendremos entonces el amor accidental espiritual. Si dicha suavidad desciende además al corazón y se hace sentir con ardor, con dulzura, tendremos entonces el amor accidental sensible.   (9 de enero de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep.

Vanagloria

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18 de abril Tres cosas debes alejar de ti. La primera de la que te tienes que salvaguardar, es de litigar, de discutir; si te comportas de otro modo, ¡adiós paz, adiós caridad! Querer permanecer aferrada arrogantemente a la propia opinión es siempre fuente y principio de discordia. Ante este vicio maldito, san Pablo nos exhorta a permanecer unánimes con un mismo afecto. Cuídate, además, del amor de vanagloria, vicio propio de las personas devotas. Él nos empuja, sin que nos demos cuenta, a figurar siempre más que los otros, a ganarnos la estima de todos. También san Pablo alertó a sus queridos filipenses cuando dijo: «Nada hagáis por vanagloria» . Este gran santo, lleno del Espíritu del Señor, veía en toda su amplitud el mal que este maldito vicio podría acarrearles a esos santos cristianos, si lograra penetrar en sus espíritus; y, como consecuencia, quiso ponerlos sobre aviso: «Nada hagáis por vanagloria» . A este maldito vicio, verdadera carcoma, verdadera polilla, d

Aceptación

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17 de abril Toda tu vida se vaya gastando en la aceptación de la voluntad del Señor, en la oración, en el trabajo, en la humildad, en dar gracias al buen Dios. Si volvieras a sentir que la impaciencia se instala en ti, recurre inmediatamente a la oración; recuerda que estamos siempre en la presencia de Dios, al que debemos dar cuenta de cada una de nuestras acciones, buenas o malas. Sobre todo, dirige tu pensamiento a las humillaciones que el Hijo de Dios ha sufrido por nuestro amor. El pensamiento de los sufrimientos y de las humillaciones de Jesús quiero que sea el objeto ordinario de tus meditaciones. Si practicas esto, como estoy seguro que lo haces, en poco tiempo experimentarás sus frutos saludables. Una meditación así, bien hecha, te servirá de escudo para defenderte de la impaciencia, aunque el dulcísimo Jesús te mande trabajos, te ponga en alguna desolación, quiera hacer de ti un blanco de contradicción. (6 de febrero de 1915, a Anita Rodote – Ep. III, p. 54)

Fusión de corazones

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16 de abril ¿Cómo podré narrar las nuevas victorias de Jesús en mi alma en estos días? Me limito a contarle lo que me sucedió el martes pasado. ¡Qué gran fuego encendido sentí en mi corazón ese día! Pero sentí también que este fuego fue encendido por una mano amiga, por una mano divinamente celosa. […]. Terminada la misa, me entretuve con Jesús dándole gracias. ¡Oh, qué suave fue el coloquio con el paraíso que tuve en aquella mañana! Fue tal que, aun intentando decirle todo, no podría conseguirlo; hubo cosas que no se puede traducir a un lenguaje humano, sin que pierdan el sentido profundo y celeste. El corazón de Jesús y el mío, permítame la expresión, se fusionaron. No eran ya dos corazones que palpitaban, sino uno solo. Mi corazón había desaparecido como una gota de agua que se disuelve en el mar. Jesús era el paraíso, el rey. La alegría en mí era tan intensa y tan profunda que no me pude contener más; las lágrimas más deliciosas me llenaron el rostro. Sí, padre mío, e

Alerta!

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13 de abril Te pido cordialmente que no pierdas el tiempo pensando en el pasado. Si estuvo bien empleado, demos gloria a Dios; si mal, detestémoslo y confiemos en la bondad del Padre celestial. Más aún, te exhorto a tranquilizar tu corazón con el pensamiento consolador de que tu vida, en aquella parte no bien vivida, ya ha sido perdonada por nuestro dulcísimo Dios. Aleja de tu corazón con todas tus fuerzas las turbaciones e inquietudes, pues de otro modo todas tus prácticas de piedad resultarán poco o nada fructuosas. Convenzámonos de que, si nuestro espíritu está turbado, son más frecuentes y directos los asaltos del enemigo, que suele aprovecharse de nuestra natural debilidad para conseguir sus objetivos. Estemos muy alerta en este punto, de no poca importancia para nosotros. En cuanto nos demos cuenta de que estamos cayendo en el desánimo, reavivemos nuestra fe y abandonémonos en los brazos del divino Padre, siempre pronto para acogernos si recurrimos a él con sinceridad.

Obediencia y confianza

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12 de abril Es diabólica la preocupación que llena tu espíritu en relación al cargo que te ha confiado la obediencia y a las innumerables consecuencias que, por razón del mismo, te han venido. Continúa obedeciendo, y así tendrás asegurado el mejor premio que pueda prometerse a un alma que ama a Jesús. No debes admitir turbación alguna en tu espíritu por ningún motivo, y menos por ese al que « me estoy refiriendo » . Comprendo que el alma en la cual habita Dios, teme siempre ofender a Dios en cada paso que da; y este temor se hace insoportable si se refiere al cumplimiento de las propias obligaciones. Pero que esa alma se consuele, porque es precisamente ese temor el que le impedirá caer en falta, si se decide a seguir adelante. Hermano mío, si permanecer en pie dependiese de nosotros, seguramente que al primer soplo caeríamos en las manos de los enemigos de nuestra salvación. Confiemos siempre en la piedad divina y experimentaremos cada vez más qué bueno es el Señor. Aquell

Salvación

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11 de abril Piensa en aquel gran abandono que sufrió nuestro Señor en el huerto de los olivos, y observa a este amado Hijo, que pide al Padre algún alivio; pero, sabiendo que el Padre no quiere otorgárselo, ya no piensa en ello ni se decide a pedirlo; y, como si nunca hubiera deseado ese alivio, retoma con valentía y coraje la obra de nuestra redención. En los momentos de extrema desmoralización, pide también tú al Padre del cielo que te conforte, que te consuele; y, si a él no le place hacerlo, no pienses más en ello, pero ármate de valor y reemprende la obra de tu salvación en la cruz, como si nunca te tuvieras que bajar de ella y como si nunca pudieras ver sereno el horizonte. ¿Qué quieres, hijita mía? Es necesario ver y hablar a Dios entre truenos y vientos huracanados. Conviene verlo entre las zarzas y el fuego de los espinos; y para continuar, hijita mía, es necesario descalzarse y renunciar enteramente a tu voluntad y a tus caprichos. (6 de diciembre de 191,7 a Antoni

Vigilante, Mantente Vigilante!

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10 de abril Mantente vigilante y no te abandones nunca presuntuosamente a ti misma ni confíes demasiado en ti; procura avanzar cada vez más por el camino de la perfección y progresa siempre en la caridad, que es el vínculo de la perfección cristiana; abandónate en brazos de Dios Padre con confianza filial y ensancha tu corazón a los dones del Espíritu Santo, que espera una señal tuya para enriquecerte con ellos. Sí, obremos el bien; ahora es el tiempo de la siembra; si queremos recolectar mucho es necesario, no tanto sembrar mucho, sino sobre todo esparcir la semilla en terreno bueno. Nosotros ya hemos sembrado mucho, pero para nosotros es muy poca cosa si queremos alegrarnos en el tiempo de la cosecha. Esparzamos, esparzamos aún, querida mía, la otra semilla; y que por esto nada nos entristezca. Procuremos que esta semilla caiga en campo bueno, y, cuando el calor llegue a abrir esta semilla y haga de ella una planta, estemos vigilantes y cuidemos mucho que la cizaña no la s

Hombre nuevo

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9 de abril Hijas mías, es necesario resignarse a lo que hemos heredado de nuestros progenitores, Adán y Eva. El amor propio nunca muere antes que nosotros, sino que nos acompañará hasta la tumba. ¡Dios mío!, qué desgracia, hijitas mías, para nosotros, pobres hijos de Eva. Es necesario sufrir permanentemente sus asaltos sensibles y sus prácticas secretas mientras estamos en este mísero destierro. Pero, ¿para qué? ¿Quizás para tener que desanimarnos y perder el valor y renunciar al camino del cielo? No, queridísimas hijitas; tengamos ánimo; a nosotros nos basta con no consentir con una voluntad querida, deliberada, firme y permanente. Y esta virtud de la indiferencia es tan excelente que nuestro hombre viejo y la parte emotiva y la naturaleza humana según las facultades naturales [ al parecer falta el final de la frase, ndr ]; ni siquiera fue capaz nuestro Señor, que, como hijo de Adán, aunque exento de todo pecado y de toda pertenencia al mismo en su parte sensitiva y según l

Carta de un Sacerdote

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Sacerdote al New York Times: “Me siento feliz  y orgulloso de mi vocación” Carta de un misionero desde Angola LUANDA, lunes, 24 mayo 2010 ( ZENIT.org ).- “Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero”. Así comienza una carta que el misionero salesiano uruguayo Martín Lasarte envió al New York Times sin obtener respuesta. En la misma, explica la labor silenciosa en favor de los más desfavorecidos de la mayoría de los sacerdotes de la Iglesia católica que, sin embargo, “no es noticia”. En la carta remitida a ZENIT por el padre Martín Lasarte, explica que la envió el 6 de abril al diario neoyorquino y desde entonces no ha obnetido respuesta. En ella expresa sus sentimientos ante la ola mediática que han despertado los abusos de algunos sacerdotes mientras sorprende el poco interés que suscita en los medios la labor cotidiana de miles y miles de sacerdotes. “Me da un grande dolor q