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LECTIO DIVINA TERCER VIERNES DE CUARESMA . El Señor tu Dios es el único Dios: ámalo.

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  LECTIO DIVINA TERCER VIERNES DE CUARESMA Oseas: 14, 2-10.  Marcos: 12, 28-34 El Señor tu Dios es el único Dios: ámalo.       LECTIO   PRIMERA LECTURA Nunca llamaremos ya "dios nuestro" a las obras de nuestras manos. Del libro del profeta Oseas: 14, 2-10   Esto dice el Señor Dios: "Israel, conviértete al Señor, Dios tuyo, pues tu maldad te ha hecho sucumbir. Arrepiéntanse y acérquense al Señor para decirle: 'Perdona todas nuestras maldades, acepta nuestro arrepentimiento sincero, que solemnemente te prometemos.  Ya no nos salvará Asiria, ya no confiaremos en nuestro ejército, ni volveremos a llamar "dios nuestro" a las obras de nuestras manos, pues sólo en ti encuentra piedad el huérfano'.  Yo perdonaré sus infidelidades, dice el Señor; los amaré aunque no lo merezcan, porque mi cólera se ha apartado de ellos. Seré para Israel como rocío; mi pueblo florecerá como el lirio, hundirá profundamente sus raíces, como el álamo, y sus renuevos se pr...

LECTIO DIVINA TERCER JUEVES DE CUARESMA. Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna

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  LECTIO DIVINA TERCER JUEVES DE CUARESMA Jeremías: 7, 23-28. Lucas: 11, 14-23 Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna     LECTIO   PRIMERA LECTURA Éste es el pueblo que no escuchó la voz del Señor, su Dios.  Del libro del profeta Jeremías: 7, 23-28   Esto dice el Señor: "Ésta es la orden que di a mi pueblo: 'Escuchen mi voz, y yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo; caminen siempre por el camino que yo les mostraré, para que les vaya bien'.  Pero ellos no escucharon ni prestaron oído. Caminaron según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, y en vez de darme la cara, me dieron la espalda, desde que sus padres salieron del país de Egipto hasta hoy.  Yo les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero ellos no los escucharon ni les prestaron oído. Endurecieron su cabeza y fueron peores que sus padres. Tú les dirás, pues, todas estas palabras, pero no te escucharán; los llamarás y no te responderán. Ento...

LECTIO DIVINA TERCER MIÉRCOLES DE CUARESMA. El que cumpla y enseñe mis mandamientos, será grande en el Reino de los cielos.

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  LECTIO DIVINA TERCER MIÉRCOLES DE CUARESMA Deuteronomio: 4, 1. 5-9. Mateo: 5,17-19 El que cumpla y enseñe mis mandamientos, será grande en el Reino de los cielos.     LECTIO   PRIMERA LECTURA Guarden mis mandamientos y pónganlos en práctica. Del libro del Deuteronomio: 4, 1. 5-9   En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: ''Ahora, Israel, escucha los mandatos y preceptos que te enseño, para que los pongas en práctica y puedas así vivir y entrar a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de tus padres, te va a dar.  Yo les enseño mandatos y preceptos, como me ordena el Señor, mi Dios, para que se ajusten a ellos en la tierra en que van a entrar y que van a tomar en posesión. Guárdenlos y cúmplanlos, porque ellos son su sabiduría y su prudencia a los ojos de los pueblos. Cuando tengan noticia de todos estos preceptos, se dirán: 'En verdad esta gran nación es un pueblo sabio y prudente'. Porque, ¿cuál otra nación hay tan grande que tenga dios...

LECTIO DIVINA TERCER MARTES DE CUARESMA. Acepta, Señor, nuestro corazón adolorido y nuestro espíritu humillado.

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  LECTIO DIVINA TERCER MARTES DE CUARESMA Daniel: 3, 25. 34-43. Mateo: 18, 21-35 Acepta, Señor, nuestro corazón adolorido y nuestro espíritu humillado.     LECTIO   PRIMERA LECTURA Acepta, Señor, nuestro corazón adolorido y nuestro espíritu humillado. Del libro del profeta Daniel: 3, 25. 34-43   En aquel tiempo, Azarías oró al Señor, diciendo: "Señor, Dios nuestro, no nos abandones nunca; por el honor de tu nombre no rompas tu alianza; no apartes de nosotros tu misericordia, por Abraham, tu amigo, por Isaac, tu siervo, por Jacob, tu santo, a quienes prometiste multiplicar su descendencia, como las estrellas del cielo y las arenas de la playa.  Pero ahora, Señor, nos vemos empequeñecidos frente a los demás pueblos y estamos humillados por toda la tierra, a causa de nuestros pecados. Ahora no tenemos príncipe ni jefe ni profeta; ni holocausto ni sacrificio ni ofrenda ni incienso; ni lugar donde ofrecerte las primicias y alcanzar misericordia. Por eso, acepta ...