La Luz de la Fe
Queridos hermanos y hermanas con la llegada del adviento llega también la esperanza de una vida nueva, de una vida rejuvenecedora, de una vida fresca que brota y nace del humilde pesebre de Belén. Ahí donde el mundo ha visto la salvación de Dios y la gloria se ha regocijado por el nacimiento de este Hijo que es el príncipe de la paz y de la justicia. Nuevamente nos encontramos con el don de la misericordia de Dios, que una vez más nos invita a con centrar nuestra atención en Él mismo. La lectura del libro del profeta Isaías de hoy es sumamente elocuente y alentadora porque nos abre a la esperanza de lo bueno, de lo verdadero, de lo perfecto. Nosotros como cristianos católicos del sigo XXI también hemos de ser signo de esperanza para los demás. Principalmente para todos aquellos que están cerca de nosotros y se encuentran agobiados por la viada tan frenética que día a día vamos viviendo. Corremos el peligro de perdernos de lo esencial y centrar nuestra atención ...