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Esta fuerza amorosa Tú la sentiste

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28 de julio Si la gracia de Dios no te hubiera iluminado y atraído hacia él, tú habrías sido como el necio que, después de toda una noche caminando por la orilla del río sin advertirlo, a causa de las densas tinieblas que lo rodeaban, al despuntar la luz que le advierte del peligro en que se ha encontrado, despreciando la luz, continúa el camino desafiando el peligro. ¡Desgraciado!, en cualquier momento la orilla se termina bajo sus pies, cae y se ahoga. También tú recorriste durante una buena parte de la noche la senda del precipicio; pero la gracia de Jesús fue tan poseedora que no se limitó a iluminarte y advertirte del peligro real que hasta ese momento habías corrido, sino que quiso hacer algo más contigo: atraerte hacia él, sin privarte de tu libre albedrío, con la fuerza del amor. Esta fuerza amorosa tú la sentiste y no pudiste hacer otra cosa que darte por vencida. Ahora bien, Jesús podía haberse comportado contigo como la luz se comportó con aquel infeliz: pero no,...

En las angustias espirituales...

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23 de julio Tu único pensamiento sea el de amar a Dios y crecer cada día más en la virtud y en la santa caridad, que es el vínculo de la perfección cristiana. En todos los sucesos de la vida reconoce la voluntad de Dios, adórala, bendícela. De modo especial en las cosas que te resulten más duras, no busques con inquietud ser liberada de ellas. Entonces más que nunca dirige tu pensamiento al Padre del cielo y dile: « Tanto mi vida como mi muerte están en tus manos, haz de mí lo que más te agrade ». En las angustias espirituales: « Señor, Dios de mi corazón, sólo tú conoces y lees a fondo el corazón de tus criaturas, sólo tú conoces todas mis penas, sólo tú conoces que todas mis angustias provienen de mi temor de perderte, de ofenderte, del temor que tengo de no amarte cuanto mereces y que yo debo y deseo; tú, para quien todo está presente y que eres el único que lees el futuro, si sabes que es mejor para tu gloria y para mi salvación que yo esté en este estado, que se realic...

¿Cómo agradar a Dios?

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18 de julio La duda que me asalta siempre, y que me persigue a todas partes, es la de no saber si lo que hago agrada o no a Dios. Es verdad que sobre este punto usted me ha hablado muchas veces; pero ¿qué he de hacer si, puesto en esta dura prueba, olvido todo, e incluso, si recuerdo, no recuerdo nada con precisión y todo es confusión? ¡Ay de mí!, por caridad, tenga la bondad una vez más de ponérmelo por escrito. Dios, además, se va agigantando cada vez más en mi mente, y lo veo siempre en el cielo de mi alma, que se va cubriendo de densas nieblas. Lo siento cerca y lo veo también muy lejos. Y al aumentar estos anhelos, Dios se me hace más íntimo y lo experimento; pero estos deseos también me hacen verlo cada vez más lejano. ¡Dios mío! ¡Qué cosa tan extraña!   (16 de julio de 1917, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 909)

Una grandísima confusión me invade totalmente

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17 de julio Hay momentos en los que me asaltan violentas tentaciones contra la fe. Estoy seguro de que la voluntad no las acepta, pero la fantasía está tan encendida y la tentación, que da vueltas en la mente, se presenta con colores tan claros, que presenta el pecado como algo, no sólo indiferente, sino agradable. De aquí nacen también todos esos pensamientos de desánimo, de desconfianza, de desesperación e incluso – no se asuste, padre, por caridad – pensamientos de blasfemia. Yo me horrorizo ante tanta lucha; tiemblo y me esfuerzo siempre; y estoy seguro de que, por la gracia de Dios, no caigo. Añada, además, a todo esto el oscuro cuadro de la vida pasada, en el que no se ve más que mis miserias y mi ingratitud hacia Dios. Siento que mi ánimo se rompe de dolor; y una grandísima confusión me invade totalmente. Me siento, por este motivo, como puesto bajo una durísima prensa y como si todos los huesos se trituraran y se separaran unos de otros. Y esta operación tan dur...

¿Cómo conseguir decirle lo que siento?

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16 de julio ¿Cómo conseguir decirle lo que siento? Créame que es precisamente esto lo que constituye el culmen de mi martirio interno. Vivo en una noche continua; las tinieblas son densísimas. Deseo la luz y esta luz no me llega nunca. Y, si alguna vez se ve también algún débil rayo de luz, lo que sucede muy raramente, es éste el que enciende en el alma los deseos más desesperados de ver de nuevo resplandecer el sol; y estos deseos son tan fuertes y violentos que, con muchísima frecuencia, me hacen languidecer y derretirme de amor a Dios; y me veo a punto de desfallecer. Todo esto lo experimento sin quererlo y sin que haga nada por conseguirlo. Las más de las veces, todo esto me sucede fuera de la oración y también cuando estoy ocupado en acciones indiferentes. Yo no quisiera sentir estas cosas, porque me doy cuenta de que, cuando son tan violentas, también el físico se resiente fuertemente, y, por este motivo, tengo mucho miedo de que no sea conveniente para mí. En to...

Profundiza cada vez más en la humildad!

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14 de julio No desconfíes de la providencia divina, confía en Dios, abandónate a él, déjale a él el cuidado entero de ti misma, y quédate tranquila que no quedarás confundida. Comprendo y entiendo que la prueba es dura y hosca la batalla; pero comprendo también que el fruto, que lo recogerás a su tiempo, es muy abundante. La corona que se va tejiendo allá arriba es con mucho muy superior a todo lo que podemos imaginar. […]. Júzgame como creas, pero lo que quiero de ti es que, al aumentar las pruebas, aumente también el abandono y la confianza en Dios; profundiza cada vez más en la humildad y en bendecir al Señor, que se digna en su bondad visitarte de ese modo para disponerte a formar parte de la construcción de la Sión celeste.   (10 de abril de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 393)

¡No te desanimes nunca!

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13 de julio Por grande que sea la prueba a la que te someta el Señor, por insostenible que sea la desolación del espíritu en ciertos momentos de la vida, no te desanimes nunca. Recurre con mayor abandono filial a Jesús, que no podrá quedarse sin concederte una gota de refrigerio y de consuelo. Recurre a él siempre, incluso cuando el demonio, para amargarte los días de tu vida, te recuerde tus pecados. Eleva tu voz a él con fuerza, la voz de la humildad del espíritu, de la contrición del corazón y de la plegaria de los labios. Ante estas demostraciones, Raffaelina, es imposible que Dios no te mire con agrado, que no ceda, que no se rinda. El poder de Dios, es verdad, triunfa de todo; pero la oración humilde que brota del sufrimiento vence al mismo Dios; detiene su brazo, apaga su furia, lo desarma, lo vence, lo aplaca y lo vuelve, por así decirlo, en dependiente y amigo. ¡Oh!, si todos los hombres llegaran a experimentar en sí mismos, como lo hicieron el publicano del templ...

Levanta con frecuencia tu alma a Dios

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12 de julio Sé que os entristecéis porque no lográis corregir vuestras imperfecciones; pero, mantened el ánimo, mis queridos hijos, y recordad lo que sobre este punto os he dicho tantas veces: que os tenéis que entregar con la misma intensidad a la práctica de la fidelidad a Dios y a la práctica de la humildad. La fidelidad, para renovar vuestros propósitos de servir a Dios con la misma frecuencia con que los quebrantáis, y para que, teniéndolos presentes, no los quebrantéis en adelante. La humildad, cuando os suceda que habéis transgredido vuestros propósitos, para reconocer vuestra miseria y abyección. Cuidad con gran esmero vuestros corazones para purificarlos de acuerdo al número y a las inspiraciones que vais recibiendo. Levantad con frecuencia vuestras almas a Dios; leed buenos libros siempre que os sea posible, pero con mucha devoción; sed asiduos a la oración, a la meditación, y al examen de conciencia varias veces al día.   (Sin fecha, a los novicios – Ep. IV,...

Oremos, y oremos siempre en la serenidad de nuestra fe

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11 de julio Tengamos el pensamiento orientado continuamente hacia el cielo, nuestra verdadera patria, del que la tierra no es más que imagen, conservando la serenidad y la calma en todos los sucesos, sean alegres o tristes, como corresponde a un cristiano, y más a un alma formada con especial cuidado en la escuela del dolor. En todo esto te estimulen siempre los motivos que da la fe y los ánimos de la esperanza cristiana; y, comportándote así, el Padre del cielo endulzará la amargura de la prueba con el bálsamo de su bondad y de su misericordia. Y es a esta bondad y misericordia del Padre celestial a la que el piadoso y benéfico ángel de la fe nos invita y nos urge a recurrir con una oración insistente y humilde, teniendo la firme esperanza de ser escuchados, porque confiamos en la promesa que nos hace el Maestro divino: « Pedid y recibiréis; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá… Porque todo lo que pidáis al Padre en mi nombre se os dará ». Sí, oremos y oremos siemp...

Jesucristo es el Médico y la Medicina del Cuerpo y del Espíritu

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9 de julio Abre el corazón a este médico celestial de las almas y abandónate con confianza plena entre sus brazos santísimos. Él te trata como a elegida para seguir de cerca a Jesús por el camino del Calvario; y yo veo, con alegría y con vivísima conmoción de mi espíritu, este modo de actuar de la gracia en ti. Ten la certeza de que todo lo que está sucediendo en tu alma está programado por el Señor; y, por tanto, no tengas miedo a encontrarte con el mal, es decir, a ofender a Dios. Que te baste saber que en todo esto tú en modo alguno ofendes al Señor; al contrario, él es cada vez más glorificado.   (19 de mayo de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 87)

Dulzura y Humildad

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7 de julio Es necesario cultivar con entusiasmo estas dos virtudes: la dulzura con el prójimo y la santa humildad con Dios. Tengo la confianza de que lo harás, porque el gran Dios, que te ha tomado de la mano para atraerte hacia él, no te abandonará hasta que no te haya colocado en su tabernáculo eterno. Conviene, mi queridísima hija, que te esfuerces por erradicar las pretensiones y los pensamientos de superioridad, porque el honor de ningún otro modo se consigue mejor que despreciándolo; pero, aún así, inquieta al alma y lleva a cometer faltas y errores contra la dulzura y la humildad.     (18 de octubre de 1917, a las hermanas Campanile – Ep. III, p. 943)

La luz y tinieblas son muy distintas

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7 de julio Esta mañana, después de la misa, cuando me hallaba muy afligido por el motivo indicado, de repente he sido presa de un violentísimo dolor de cabeza, que, nada más sentirlo, me ha parecido imposible poder continuar la acción de gracias. Esta situación acrecentaba en mí el sufrimiento; también se ha posesionado de mí una gran aridez de espíritu; y quién sabe qué hubiera pasado de no haber venido aquél al que me voy a referir. Se me ha aparecido nuestro Señor, que me ha hablado de esta manera: «Hijo mío, no dejes de escribir lo que hoy oyes de mi boca, para que no llegues a olvidarlo. Yo soy fiel; ninguna criatura se perderá sin saberlo. La luz y las tinieblas son muy distintas. El alma, a la que yo acostumbro hablar, la atraigo hacia mí; en cambio, las artimañas del demonio buscan alejarla de mí. Yo al alma nunca inspiro miedos que la alejen de mí; el demonio nunca pone en el alma miedos que la muevan a acercarse a mí. Los miedos sobre su salvación eterna, que el a...

El amor no se siente, se vive

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5 de julio Te equivocas, y te equivocas de lleno, si quieres medir el amor de un alma a su creador por la dulzura sensible que experimenta al amar a Dios. Ese amor es propio de las almas que se encuentran todavía en la simplicidad de la infancia espiritual: amor que podría ser fatal para el alma que lo busque en demasía. Por el contrario, el amor de las almas que han salido de esa infancia espiritual es aquel que ama sin recibir gusto o dulzura en aquella parte que llamamos alma sensitiva. La señal segura para conocer si esas almas aman de verdad a Dios es el descubrirlas siempre dispuestas a la observancia de la ley santa de Dios; es el verlas siempre atentas y vigilantes a no caer en pecado; es su deseo habitual de ver glorificado al Padre del cielo y que para ello no dejan, en cuanto depende de ellos, de propagar el reino de Dios; es el verlas continuamente orando al Padre del cielo con las mismas palabras del divino Maestro: « Padre nuestro... venga tu reino ». (29 de...

Tu confianza esté puesta siempre en Dios

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3 de julio No te dejes asustar por los asaltos de satanás; tu confianza esté puesta siempre en Dios; en ella debes ir creciendo cada día, y lo debes demostrar de modo especial en la prueba que ahora soportas, y que deberá redundar en gloria de Dios y en una gran victoria para tu alma. No te aflijas más de lo necesario; alégrate, que la guerra no tardará en llegar a su fin. No pasará mucho tiempo antes de que comiencen las negociaciones y los gastos de la guerra se adjudicarán al enemigo de Dios, al enemigo de las almas. ¡Qué hermoso será el mediodía que el buen Dios hará brillar después de la purga! Que te anime, pues, este dulce pensamiento a combatir con valentía el buen combate. Ya desde ahora te deseo con gran alegría en el Señor el hermoso día de nuestro rescate. ¡Viva Jesús siempre en tu espíritu! (25 de marzo de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 373)

El que te ilumina y consuela es Dios

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2 de julio El que te inquieta y te atormenta es satanás; el que te ilumina y consuela es Dios. El alma que es cada vez más impulsada a abajarse y a humillarse ante su Señor, y al mismo tiempo se ve urgida a sufrir todo, a soportar todo, para merecer la aprobación de su celestial Esposo, no puede menos de reconocer que todo eso le viene de Dios. Los profundos anhelos de amor del alma hacia su Señor no son, no pueden ser, alucinaciones o ilusiones. Por tanto, vuelvo a garantizarte que es la gracia de Jesús la autora de cuanto de hermoso acontece en ti. Por eso, deja que tu divino Esposo actúe en ti y te conduzca por los caminos que él quiere. Todo lo que experimentas dentro de ti al verte rodeada de tantas almas piadosas, todas ellas dedicadas a amar y a servir al Señor, es señal de que tu alma busca con convencimiento y ardientemente a su creador.   (14 de julio de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 126)

¡Qué Caridad Ardiente!

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29 de junio « ¡Oh, qué miserable soy! - exclamaba el gran vaso de elección, el apóstol de los gentiles - ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? » . No se puede dudar de que este apóstol ha sido uno de los más grandes santos y casi una estrella de primera magnitud en el campo de la santa Iglesia. ¡Cuántas persecuciones, cuántos sufrimientos, cuántos trabajos sufridos por Jesucristo! ¡Qué caridad ardiente, qué llamas de amor, qué fervor ardiente por su honor! ¡Cuántas revelaciones, cuántas visiones, cuántos éxtasis y raptos hasta el tercer cielo! Y, sin embargo, el santo apóstol, rico de tan grandes virtudes y de dones tan excelsos, prorrumpe en el lamento antes citado. Confiesa el santo haber sido apedreado, flagelado muchas veces, haber estado en peligro de naufragio en el mar, llevado día y noche por las olas de una parte a otra: « Tres veces he sido azotado con varas, una vez apedreado, tres veces he naufragado, he pasado un día y una noche a la deriva en alta mar ». C...

Invierte en la Gloria de Dios y la salvación de la humanidad

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28 de junio El tiempo dedicado a la gloria de Dios y a la salvación de las almas, no hay que lamentarlo nunca, nunca es un tiempo desperdiciado. No te preocupes, por tanto, por robarme el tiempo, porque el tiempo muy bien aprovechado, como acabo de decir, es el que se emplea procurando la salvación y la santificación de las almas de los demás. Y yo no sé cómo dar gracias a la piedad del Padre del cielo cuando me presenta almas, a las que yo puedo ayudar de algún modo. ¡Oh, sí!, ¡hubiera agradado al cielo que todo el tiempo de mi vida lo hubiese empleado en este santo ministerio, porque no me vería tan deforme a los ojos del Altísimo!   (31 de mayo de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 100)

Aprende a seguir a Dios con tus propias fuerzas.

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27 de junio ¡Qué feliz es el reino interno cuando ahí reina este santo amor! ¡Qué felices son las potencias de nuestra alma cuando obedecen a un rey tan sabio! No, mi queridísimo padre, bajo su obediencia y en su reino, él no permite que haya en nosotros ni pecados graves ni afecto desordenado alguno, ni siquiera leve. Es verdad que él les deja acercarse hasta la frontera, con la finalidad de ejercitar las virtudes internas en el combate para hacerlas más fuertes; es también verdad que él permite que los espías, que son los pecados veniales y las imperfecciones, corran de acá para allá en su reino; pero él permite esto para darnos a conocer que, sin su ayuda, seríamos presa de nuestros enemigos. Humillémonos mucho, mi buen padre, y confesemos también que, si Dios no fuera nuestra coraza y nuestro escudo, seríamos heridos enseguida por toda clase de pecados. Y es por esto por lo que debemos apoyarnos siempre en Dios, perseverando en nuestros ejercicios y aprendiendo a servir...

Un lugar donde estarás siempre segur@

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26 de junio Las almas más afligidas son las predilectas del divino Corazón; y tú ten la certeza de que Jesús eligió tu alma para ser la benjamina de su Corazón adorable. En este Corazón tú debes esconderte; en este Corazón tú debes desahogar tus deseos; en este Corazón debes vivir también los días que la providencia te conceda; en este Corazón debes morir, cuando el Señor así lo quiera. En este Corazón yo te he vuelto a poner; en este Corazón, pues, tú debes vivir, ser y moverte. (31 de mayo de 1918, a las hermanas Campanile – Ep. III, p. 961)

Consolida la vocación a la que el Señor te está llamando...

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25 de junio El cristiano del gran mundo aprecia mucho los honores, las riquezas, las vanidades, las comodidades y todo lo que puede ofrecer este vilísimo mundo. Oh, necio, recapacita, recuerda que por el bautismo has renunciado al mundo, que estás muerto para él. El Espíritu Santo que habla por boca de san Pablo te lo dice: «... estáis muertos para el mundo, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios ». Acuérdate, oh, necio, que no siempre la vida de quien vive con el espíritu de Jesús permanecerá escondida y desconocida. Acuérdate de lo que está por venir en el día del Señor: « Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con él ». « Queridos – escribía el apóstol predilecto san Juan confortando a los fieles – ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es ». La certeza de gloria tan desmesurada, oh, insensato, ¿no t...

La prueba es dura!

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23 de junio No te desanimes si la intensidad de la prueba va en continuo aumento; tú crees y pones tu corazón en el cielo, y puedes estar segura de que no hay peligro de desfallecimiento. La prueba es dura, y ¿quién no lo ve? Pero ¿qué hay que deducir de esto? ¿No es Dios quien ordena todo y todo lo dispone para nuestro mayor bien? Entonces, anímate en el momento de la prueba y espera un poco; el buen Dios escuchará nuestros deseos. ¿No son muchos los que ha escuchado hasta ahora? Entonces, no podrá no acoger el último, corona de todos los demás deseos. ¡Todavía un poco más! Este poco ¿sabemos cuánto durará? ¡No nos importe, mi buena hijita! Llegará cuando quiera el divino Esposo y cuando todos nos hayamos transformados en él. Pero con toda certeza llegará aquel « Me veréis ». Tú aférrate a las aseveraciones de la autoridad y basta. Ahora no hay otra ancla, no hay otro piloto para conducir la navecilla del alma en el tempestuoso mar de este mundo. Jesús quiere tu estado p...

Verás resplandecer una luz

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22 de junio Ten paciencia todavía un poco más al soportar el estado de desolación espiritual; ten paciencia al soportar las pruebas amorosas a las que Jesús, con admirable providencia, para asemejarte a él, te va sometiendo; y verás que el Señor un día atenderá del todo tus deseos, que son también los míos. No te impacientes si en ti la noche se va haciendo más obscura y más lúgubre; no te asustes si no ves con los ojos materiales el cielo sereno que envuelve tu alma; mira a lo alto, elevándote sobre ti misma, y verás resplandecer una luz que participa de la luz del sol eterno. La fe viva, la confianza ciega y la completa adhesión a la autoridad constituida por Dios para ti, ésta es la luz que iluminó los pasos del pueblo de Dios en el desierto; ésta es la luz que resplandece siempre en la parte más alta de los espíritus gratos al Padre; ésta es la luz que condujo a los magos a adorar al Mesías en su nacimiento; ésta es la estrella profetizada por Balaam; ésta es la antorcha ...

¿Dónde está mi Dios?

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21 de junio ¡Ay! padre mío, usted que sabe de él, dígame, se lo suplico, no me eche en cara mi dispersión, mi ansia, mi errar en busca de él; no me eche en cara la falta de abandono de este espíritu, que también desea con vehemencia su descanso más ciego y humilde en el divino beneplácito; dígame, por caridad, ¿dónde está mi Dios? ¿Dónde podré encontrarlo? ¿Qué puedo hacer para dedicarme a buscarlo? Dígame, ¿lo encontraré? Dígame, ¿dónde debo posar este corazón mío, que se va enfermando de muerte y que instintivamente lo siento en una afanosa y penosa búsqueda? Oh Dios, oh Dios, no puedo decir otra cosa: ¿por qué me has abandonado? Este espíritu, justamente golpeado por tu justicia divina, yace en una vehemente contradicción, sin ningún recurso ni conocimiento, fuera de los fugaces relámpagos, puestos para agudizar el sufrimiento y el martirio. Me siento morir, me abraso de ardor, desfallezco de hambre, oh padre; pero me parece que ahora el hambre se va reduciendo al solo de...

Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo

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20 de junio Sí, padre mío, estoy privado de todo, incluso de la apariencia de virtud, hasta el punto de parecerme que es un estado de tibieza fatal, por el que Dios justamente me va rechazando de su corazón cada día más. Y presiento que mi ruina es irreparable, ya que no encuentro modo de salir de esto. ¡Ay de mí!, he perdido los caminos, los medios, los apoyos, las normas; y, si trato de despertar mi memoria apagada, se me hace presente una misteriosa dispersión; y me encuentro más perdido que antes, más incapaz de levantarme, y la misteriosa oscuridad se hace más densa. Dios mío, ¿y por qué agitas y remuerdes y vuelves a agitar de nuevo y desconciertas con tanta violencia a esta alma turbada, a esta alma destruida desde hace tiempo y cuya destrucción diría que está movida, causada y querida por tu mismo mandato y permisión? (19 de junio de 1918, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 1033)

Árido y seco para su Dios está este corazón

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19 de junio ¿Dónde debo encontrar a mi Dios? ¿Dónde apoyar este pobre corazón, que siento como desgajarse del pecho? Lo busco con constancia, pero no lo encuentro; llamo al corazón del divino prisionero y no me responde. ¿Qué es, pues, esto? ¿Mi infidelidad lo ha hecho así de inflexible? ¿Podré esperar misericordia y que él, al fin, escuche mis gritos, o debo renunciar a esta esperanza? Oh Dios, que la horridez de mi obstinación sea al fin vencida. ¡Bien mío!, que yo te ame al límite de ese amor que tú me pides; que yo te encuentre por fin en esta afanosa y lacerante búsqueda. Padre mío, desnudo y desvalido está mi espíritu; árido y seco para su Dios está este corazón; espíritu y corazón ya casi no se mueven por aquel que los creó por su bondad. Ya casi no tengo fe; soy incapaz de levantarme en las alas afortunadas de la esperanza, virtud tan necesaria para abandonarse en Dios, cuando el momento álgido de la tempestad   golpea y la desbordante medida de mi miseria me apl...

Virtudes que perfeccionan

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18 de junio Las virtudes que perfeccionan a la persona devota en relación al régimen de los propios sentidos son tres: la modestia, la continencia y la castidad. Con la virtud de la modestia, el alma devota consigue regular todos sus movimientos exteriores. Con razón, pues, san Pablo recomienda a todos esta virtud y la declara necesaria; y, como si todo esto no bastara, quiere también que esta virtud sea patente a todos. Con la continencia, el alma consigue apartar todos los sentidos: vista, tacto, gusto, olfato y oído, de los excesivos deleites, si bien lícitos. Con la castidad, virtud que encumbra nuestra naturaleza a la de los ángeles, el alma reprime la sensualidad y la aparta de los deleites que están prohibidos. Éste es el nobilísimo cuadro de la perfección cristiana. Bendita el alma que posee todas estas hermosas virtudes, todas fruto del Espíritu Santo que habita en ella. Nada tiene que temer; brillará en el mundo como el sol en medio del firmamento. (23 de octubre ...

Es necesaria la paciencia

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15 de junio E l gozo es un vástago de la caridad; pero, para que este gozo sea perfecto y verdadero, se requiere que tenga como su compañera invisible a la paz, que se da en nosotros cuando el bien que poseemos es el bien sumo y seguro. Ahora bien, ¿no es acaso Dios el sumo bien que el alma ama y amándolo lo posee? Es necesario, pues, que este bien, además de ser sumo, sea también seguro. Pues bien, el divino Maestro nos asegura que «Vuestro gozo nadie os lo podrá quitar» . ¿Qué testimonio más seguro que éste? El alma, al pensar en esto, no puede no sentirse enteramente alegre. He aquí lo que hace afrontar con ánimo jubiloso las más amargas contradicciones. Sin embargo, hay que señalar que, así como el alma mientras esté en estado de peregrino no podrá alcanzar nunca la caridad perfecta, de igual modo su paz no podrá nunca ser perfecta. Las contradicciones, las tribulaciones son tantas, los contrastes con los que la pobre alma es maltratada son tan numerosos, como para hace...

Caridad vínculo de perfección.

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14 de junio La primera virtud de la que tiene necesidad el alma que tiende a la perfección, es la caridad. En todas las cosas naturales, el primer movimiento de las mismas, su primera inclinación, su primer ímpetu, es el de tender, el de ir al centro: es ésta una ley física. Lo mismo sucede con las cosas sobrenaturales: el primer movimiento de nuestro corazón es el de ir a Dios, que no es otra cosa que amar su propio y verdadero bien. Con toda razón en la sagrada escritura se llama a la caridad vínculo de perfección. La caridad tiene como hermanas gemelas el gozo y la paz. El gozo nace del deseo de poseer aquello que se ama. Ahora bien, desde el momento en que el alma conoce a Dios, se ve naturalmente impulsada a amarlo; si el alma sigue este impulso natural, avivado a su vez por el Espíritu Santo, ya está amando al supremo Bien. En consecuencia, esta alma afortunada ya está en posesión de la hermosa virtud de la caridad. Ahora bien, amando a Dios, ya está segura de poseerlo, porque...

Las madres tiernas echan a perder a sus hijos.

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13 de junio Hija mía, no seas condescendiente contigo misma: las madres tiernas echan a perder a sus hijos. No seas fácil para lamentarte y para llorar. No te maravilles de esas dificultades y violencias, que con tanto sufrimiento manifiestas; no, hijita, no te maravilles; Dios las permite para hacerte humilde con la verdadera humildad, abyecta y vil a tus ojos. En esto no se debe combatir de otro modo que no sea deseando a Dios, haciendo que el espíritu vaya pasando de las criaturas al Creador, y con continuos anhelos de la santísima humildad y simplicidad de corazón. c) Sé buena con el prójimo y no te dejes llevar por los impulsos de cólera; en esos momentos repite con mucha frecuencia estas palabras del Maestro: « Yo amo a estos prójimos, Padre eterno, porque Tú los amas » , y tú me los has dado por hermanos, y quieres que, como tú los amas, así los ame yo. Y ama más todavía a estas niñas, tus discípulas, con las cuales la mano misma de la providencia divina te ha acompaña...

Conectate con Dios durante todo el día

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12 de junio Debes saber, hijita, que la caridad tiene tres elementos: el amor a Dios, el afecto a sí mismo y la caridad hacia el prójimo; y mis pobres enseñanzas te ponen en el camino de practicar todo esto. a) Durante el día, pon con frecuencia todo tu corazón, tu espíritu y tu pensamiento en Dios con una gran confianza; y dile con el profeta real: « Señor yo soy tuya, sálvame » . No te detengas mucho a considerar qué tipo de oración te da Dios, sino sigue sencilla y humildemente su gracia en el afecto que debes tenerte a ti misma. b) Aunque sin detenerte con soberbia, ten bien abiertos los ojos sobre tus malas inclinaciones para erradicarlas. No te asustes nunca al verte miserable y llena de malos estados de ánimo; céntrate en tu corazón con un gran deseo de perfeccionarlo. Procura enderezarlo dulce y caritativamente cuando tropiece. Sobre todo, esfuérzate con todas tus fuerzas por fortalecer la parte superior del alma, no entreteniéndote en sentimientos y consuelos, per...