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¡Unirme a Ti es el único deseo de mi vida!

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21 de junio ¡Ay! padre mío, usted que sabe de él, dígame, se lo suplico, no me eche en cara mi dispersión, mi ansia, mi errar en busca de él; no me eche en cara la falta de abandono de este espíritu, que también desea con vehemencia su descanso más ciego y humilde en el divino beneplácito; dígame, por caridad, ¿dónde está mi Dios? ¿Dónde podré encontrarlo? ¿Qué puedo hacer para dedicarme a buscarlo? Dígame, ¿lo encontraré? Dígame, ¿dónde debo posar este corazón mío, que se va enfermando de muerte y que instintivamente lo siento en una afanosa y penosa búsqueda? Oh Dios, oh Dios, no puedo decir otra cosa: ¿por qué me has abandonado? Este espíritu, justamente golpeado por tu justicia divina, yace en una vehemente contradicción, sin ningún recurso ni conocimiento, fuera de los fugaces relámpagos, puestos para agudizar el sufrimiento y el martirio. Me siento morir, me abraso de ardor, desfallezco de hambre, oh padre; pero me parece que ahora el hambre se va reduciendo al ...

Amor que me sotiene.

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20 de junio Sí, padre mío, estoy privado de todo, incluso de la apariencia de virtud, hasta el punto de parecerme que es un estado de tibieza fatal, por el que Dios justamente me va rechazando de su corazón cada día más. Y presiento que mi ruina es irreparable, ya que no encuentro modo de salir de esto. ¡Ay de mí!, he perdido los caminos, los medios, los apoyos, las normas; y, si trato de despertar mi memoria apagada, se me hace presente una misteriosa dispersión; y me encuentro más perdido que antes, más incapaz de levantarme, y la misteriosa oscuridad se hace más densa. Dios mío, ¿y por qué agitas y remuerdes y vuelves a agitar de nuevo y desconciertas con tanta violencia a esta alma turbada, a esta alma destruida desde hace tiempo y cuya destrucción diría que está movida, causada y querida por tu mismo mandato y permisión? (19 de junio de 1918, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 1033)    

Vive en sintonía con el Espíritu de Dios.

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17 de junio L a caridad, el gozo y la paz son virtudes que vuelven al alma perfecta en torno a lo que posee; la paciencia, en cambio, la vuelve perfecta en torno a lo que soporta. Lo dicho hasta aquí es lo que es necesario para la perfección interior del alma. Para la perfección exterior del alma son necesarias las virtudes, algunas de las cuales se refieren al modo cómo el alma que tiende a la perfección debe comportarse con el prójimo; otras, en cambio, se refieren al régimen de los propios sentidos. Entre las virtudes que el alma necesita en relación al prójimo, encontramos, en primer lugar, la benignidad, con la que el alma devota, con sus comportamientos agradables, corteses, cívicos, ajenos a toda grosería, cautiva a aquéllos con quienes trata y atrae a imitar su vida devota. Pero todo esto es aún muy poca cosa. Conviene bajar a los hechos: y he aquí que nos viene inmediatamente la benignidad, virtud que empuja al alma a servir de utilidad para los demás...

Dios mismo es Tu fortaleza

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  13 de junio   Hija mía, no seas condescendiente contigo misma: las madres tiernas echan a perder a sus hijos. No seas fácil para lamentarte y para llorar. No te maravilles de esas dificultades y violencias, que con tanto sufrimiento manifiestas; no, hijita, no te maravilles; Dios las permite para hacerte humilde con la verdadera humildad, abyecta y vil a tus ojos. En esto no se debe combatir de otro modo que no sea deseando a Dios, haciendo que el espíritu vaya pasando de las criaturas al Creador, y con continuos anhelos de la santísima humildad y simplicidad de corazón. c) Sé buena con el prójimo y no te dejes llevar por los impulsos de cólera; en esos momentos repite con mucha frecuencia estas palabras del Maestro: « Yo amo a estos prójimos, Padre eterno, porque Tú los amas » , y tú me los has dado por hermanos, y quieres que, como tú los amas, así los ame yo. Y ama más todavía a estas niñas, tus discípulas, con las cuales la mano misma de la providenci...

Pon con frecuencia tu corazón en Dios.

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12 de junio Debes saber, hijita, que la caridad tiene tres elementos: el amor a Dios, el afecto a sí mismo y la caridad hacia el prójimo; y mis pobres enseñanzas te ponen en el camino de practicar todo esto. a) Durante el día, pon con frecuencia todo tu corazón, tu espíritu y tu pensamiento en Dios con una gran confianza; y dile con el profeta real: « Señor yo soy tuya, sálvame » . No te detengas mucho a considerar qué tipo de oración te da Dios, sino sigue sencilla y humildemente su gracia en el afecto que debes tenerte a ti misma. b) Aunque sin detenerte con soberbia, ten bien abiertos los ojos sobre tus malas inclinaciones para erradicarlas. No te asustes nunca al verte miserable y llena de malos estados de ánimo; céntrate en tu corazón con un gran deseo de perfeccionarlo. Procura enderezarlo dulce y caritativamente cuando tropiece. Sobre todo, esfuérzate con todas tus fuerzas por fortalecer la parte superior del alma, no entreteniéndote en sentimientos y consuelos, p...

El temor y el temblor me han invadido.

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  10 de junio ¿Cómo podré explicarle la atormentadísima pena que martiriza mi alma? Del jueves a hoy siento, más que nunca, que mi alma está llena de una extrema turbación. Siento que la mano del Señor se ha vuelto más pesada para mí, que el Señor va demostrando todo su poder al castigarme y que, como a hoja arrastrada por el viento, él me rechaza y me persigue. ¡Ay de mí!, ¡ya no puedo más! No puedo por más tiempo soportar el peso de su justicia. Me siento aplastado bajo su potente mano. Las lágrimas son el pan de cada día. Me inquieto, lo busco; pero no lo encuentro sino en el furor de su justicia. Oh padre mío, puedo decir con toda razón con el profeta: Yo he venido a alta mar y la tormenta me ha hecho naufragar; he gritado y me he cansado en vano; mi garganta se ha quedado ronca sin obtener ningún fruto. El temor y el temblor me han invadido, y las tinieblas me han cubierto por todas partes. Me encuentro tendido en el lecho de mis dolores, lleno de inqui...

La pureza es como el cristal sin mancha que refleja todo lo que hay detrás!

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  8 de mayo Mi corazón está rebosante de alegría y se siente cada vez más fuerte para aceptar cualquier sufrimiento, siempre que se trate de agradar a Jesús. Pero es también verdad que el demonio no puede darse descanso al hacerme perder la paz del alma y debilitarme en la gran confianza que tengo en la misericordia divina. Y se esfuerza por conseguirlo, sobre todo por medio de las continuas tentaciones contra la santa pureza, que va suscitando en mi imaginación, y a veces también ante la simple vista de cosas, no digo santas, pero al menos indiferentes. Siguiendo su consejo, me río de todo esto como de cosas de las que no hay que preocuparse. Pero lo que en ciertos momentos me hace sufrir, es el no estar seguro de si, ante el primer asalto del enemigo, he estado listo para resistir. Es cierto que, al examinarme en este momento, preferiría la muerte antes que ofender deliberadamente a mi querido Jesús con un solo pecado, aunque fuera leve. (17 de agosto ...

¿Dónde encontrarte?

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4 de junio Mi Dios, estoy confundido y te he perdido; pero ¿te encontraré?, ¿o te habré perdido para siempre?, ¿me has condenado a vivir eternamente lejos de tu rostro?... Padre mío, me voy adentrando como puedo en esta oscura prisión; es arduo avanzar en la sombría oscuridad de estas densas tinieblas, entre la tempestad y la agitación de la vejación enemiga, que aprovecha la tempestad para hacerme prevaricar y vencerme. Yo busco a Dios, pero, ¿dónde encontrarlo? Se ha desavenido hasta la misma idea de un Dios Señor, Dueño, Creador, Amor y Vida. Todo esto ha huido; y yo, ¡ay de mí!, me he perdido en la espesa oscuridad de las más tupidas tinieblas, yendo y viniendo en vano entre indefinidos recuerdos, un amor perdido y la imposibilidad de amar. Oh, mi Bien, ¿dónde encontrarte?; yo te perdí; estoy abatido por la búsqueda de tus huellas, porque con gusto aceptaste la oferta plena que te hice; y tú te has tomado todo y te mantienes en tu soberana autoridad. Yo me aban...

Acércate humilde y santamente

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31 de mayo Jesús está siempre contigo, también cuando a ti te parece que no lo sientes. Y siempre está tan cerca de ti, como cuando lo está en las luchas espirituales. Él está siempre ahí, cerca de ti, animándote a mantenerte con valentía en las batallas, está ahí para detener los golpes del enemigo de modo que no quedes ultrajada. Por caridad, te suplico por lo que para ti es más sagrado, que no le agravies sospechando, aunque levemente, que has sido abandonado por él aunque por un solo instante. Esa es precisamente una de las tentaciones más satánicas, y tú aléjala de ti, tan pronto como te des cuenta de ella. Consuélate, pues, querida mía, sabiendo que las alegrías de la eternidad serán tanto más profundas y más íntimas, cuanto más días de humillación y años infelices contemos en nuestra vida presente. No es este un modo de ver y de pensar mío; es la sagrada escritura la que nos da su infalible testimonio. He aquí lo que el salmista dice a propósito: «Devuélveno...

Él sabrá consolarte

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30 de mayo Dime esto: ¿iluminar y descubrir los objetos es propio del sol o es propio de las tinieblas? Te dejo a ti que saques la aplicación correcta. Dios sólo es su gracia; Dios sólo es el supremo sol, y todos los demás o no son nada o, si lo son, lo son por él; Dios sólo, digo, con su gracia puede iluminar al alma y mostrarle lo que ella es. Y cuanto más conoce el alma su miseria y su indignidad ante Dios, tanto más insigne es la gracia que la ilumina para conocerse. Comprendo que el descubrimiento de la propia miseria por obra de este sol divino, en el primer momento es motivo de tristeza y de aflicción, de pena y de terror, para la pobre alma que es iluminada de modo semejante; pero, consuélate en el dulce Señor, porque, cuando este sol divino haya calentado con sus ardientes rayos el terreno de tu espíritu, hará despuntar nuevas plantas, que a su tiempo darán frutos exquisitos, manzanas jamás vistas.   (4 de marzo de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p...

Medita asiduamente en su...

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24 de mayo En estos días el diablo me las hace de todos los colores y clases, me las va haciendo todo lo que puede y más. Este desgraciado redoblará sus esfuerzos para hacerme daño. Pero a nada tengo miedo, sólo a ofender a Dios. Me parece que ese infeliz la tiene tomada más con usted que conmigo, porque querría privarme de su orientación. De hecho, quién sabe la violencia que debo hacerme para comunicarle a usted mis cosas. Dolores fortísimos de cabeza, hasta el punto de casi no poder ver dónde pongo la pluma. Todos los espantosos fantasmas que el demonio me va poniendo en la mente, desaparecen cuando con confianza me abandono en los brazos de Jesús. Y si estoy con Jesús crucificado, es decir, si medito en sus dolores, sufro inmensamente, pero es un dolor que me hace mucho bien. Gozo de una paz y de una tranquilidad que no se puede explicar. (29 de marzo de 1911, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 216)    

Agradece todo el bien que Dios realiza en Ti

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20 de mayo Yo no tengo palabras ni sentimientos apropiados para agradecer la bondad del Señor que tan amorosamente te trata y te protege. Veo con claridad, mi buena hijita, que él te ha elegido para que estés muy cerca de él, si bien es cierto que no tienes ningún mérito para ello. Ahora bien, puedes estar segura de que él quiere poseer totalmente tu corazón, y de que lo desea traspasado de dolor y de amor como el suyo. La enfermedad, los sobresaltos del corazón, las caricias, los arrobamientos, las tentaciones, las arideces y las desolaciones son pruebas de su inefable caridad; y, cuando el maligno te quiere convencer de que eres víctima de sus asaltos o del abandono de Dios, no le creas, porque lo que te dice es mentira y quiere engañarte. No es verdad que tú peques; no es verdad que disgustas al Señor; y por eso no es verdad que el Señor no haya perdonado tus culpas y tus desvíos del pasado. La gracia divina está contigo y tú eres muy querida por el Señor. Como...

Permanece siempre a los pies del Maestro

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17 de mayo Mantente, hijo mío, cerca, muy cerca de los pies de Jesús con la Magdalena; conténtate con practicar aquellas pequeñas virtudes que son más adecuadas a tu edad y a tu espíritu. A un comerciante al por menor se le confía, no una canasta grande, sino una pequeña. Te recomiendo, porque es propia de tu edad, la santa sencillez, con la que se conquista el corazón de Jesús. No tengas miedo de esos peligros que ves de lejos, como tú me escribes, y sobre los que hemos tratado de palabra largamente en diversas ocasiones. Te parece a ti que son ejércitos, y no son otra cosa que sauces con muchas ramas y que, al caminar, corres el peligro de engañarte, hasta que los tienes ante tu vista. Ten, hijito mío, un firme y general propósito de querer servir y amar a Dios con todo tu corazón; y, fuera de esto, que no te inquiete ningún pensamiento del futuro. Piensa en obrar bien en el día presente y, cuando llegue el día de mañana, entonces se llamará hoy, y entonces será ...

He sentido muy fuerte en mi corazón el impulso a escribirte

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16 de mayo Nuestra vida terrena se va muriendo poco a poco en nosotros; de igual modo es necesario hacer morir en nosotros nuestras imperfecciones. Imperfecciones, es cierto, que para las almas piadosas que las sufren, pueden ser también fuentes de mérito y motivos poderosos para adquirir virtudes; porque, a través de esas imperfecciones, conseguimos conocer cada vez mejor el abismo de miseria que somos; y ellas nos impulsan a ejercitarnos en la humildad, en el desprecio de nosotros mismos, en la paciencia y en el esfuerzo. Hijo mío, yo no sé qué impresión producirá en tu alma esta pobre carta, pero todo lo he escrito al pie del crucifijo. He sentido muy fuerte en mi corazón el impulso a escribirte lo que te he escrito, porque he juzgado que una gran parte de tu mal pasado ha estado motivado por haber hecho grandes proyectos y, viendo después que los resultados eran pequeñísimos y que las fuerzas eran insuficientes para poner en práctica aquellos deseos, aquellos planes y aquellas i...

Cuestión de santidad

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10 de mayo Santidad quiere decir ser superiores a nosotros mismos, quiere decir victoria perfecta sobre todas nuestras pasiones, quiere decir despreciarnos verdadera y constantemente a nosotros mismos y a las cosas del mundo, hasta preferir la pobreza a la riqueza, la humillación a la gloria, el dolor al placer. La santidad es amar al prójimo como a nosotros mismos y por amor a Dios. La santidad, en este punto, es amar también a quien nos maldice, nos odia, nos persigue, incluso hasta hacerle el bien. La santidad es vivir humildes, desinteresados, prudentes, justos, pacientes, caritativos, castos, mansos, trabajadores, observantes de los propios deberes, no por otra finalidad que la de agradar a Dios, y para recibir sólo de él la merecida recompensa. En síntesis, según el lenguaje de los libros sagrados, la santidad, oh Raffaelina, posee en sí la virtud de transformar al hombre en Dios. (30 de diciembre de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 541)   ...

Transformate totalmente a la voluntad de Dios

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29 de abril Te ruego, pues, que te consueles también tú con este divino pensamiento: que tus penas espirituales y físicas son la prueba del querer divino, que desea por ese camino conformarte más al prototipo divino, a Jesucristo. […]. Para quien espera en el Señor sentirse tranquila de conciencia, no puede provenir más que del mismo Dios. Te sirva esto de respuesta a tu otra pregunta. No sentir atracción alguna por algún lugar de este mundo terrenal, no puede tener como autor a otro fuera de Dios, que quiere separar al alma de todo lo que no sea él. (28 de septiembre de 1915, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 500)   “Padre si es posible aparta de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya” (Lc 22,42). Las palabras pronunciadas por nuestro adorado Maestro y Salvador Jesucristo te dan la certeza de que al hacer la voluntad de Dios estarás firme en inconmovible en la Fe ante cualquier circunstancia que te toque vivir. Dios mismo quiere que vivas un...

Mantente firme en el combate!

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23 de abril Déjate guiar amorosamente por la divina providencia, ya sea que te quiera hacer caminar por tierra y por desiertos, ya sea por las aguas de las consolaciones sensibles y espirituales. Ten en tu mano tu « bouquet » (perfume); pero, si se presenta algún otro olor delicioso, no dejes de olerlo, dando gracias, porque el « bouquet » se lleva para no quedarse por mucho tiempo sin algún consuelo y placer espiritual. Mantente firme en todas las situaciones a las que Jesús quiera llevarte para que tu corazón sea totalmente para él; no hay cosa mejor que ésta. Despójate, pues, de todas las cosas que te esclavizan, a base de renuncias continuas a tus afectos terrenos; y convéncete de que el rey del cielo te ofrecerá sus regalos para atraerte a su amor. Veo en tu corazón una resolución profunda de querer servir a Dios; y esto me garantiza que tú serás fiel en los ejercicios de la santa devoción y en el esfuerzo constante por adquirir las virtudes. Pero te recuerdo...

Cristo Buen Pastor sea tu consuelo y guía.

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22 de abril ¡Qué felicidad tan grande la de servir a Jesús en el desierto, sin maná, sin agua y sin otros consuelos que los de estar bajo su guía y sufrir por él! Que la Virgen Santísima pueda nacer en nuestros corazones para regalarnos sus bendiciones. Durante este estado de aridez y de desolación de espíritu, no te inquietes por no poder servir a Dios según tu querer; ya que, adaptándote a sus deseos, tú le sirves de acuerdo al suyo, que es bastante mejor que el tuyo. No nos debe preocupar ni angustiar ser de Dios de una manera más que de otra. Y esto porque nosotros no buscamos más que a él, y no lo encontramos menos cuando caminamos en tierra árida y por desiertos que cuando caminamos sobre las aguas de las consolaciones sensibles. Como consecuencia, es necesario vivir contentos lo mismo en un camino que en el otro. (11 de enero de 1917, a Lucía Fiorentino – Ep. III, p. 480)      

Es necesario amar de verdad.

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19 de abril D etengámonos un poco en la virtud del amor a Dios. ¿Qué es este amor? Antes de dar una respuesta a esta pregunta, es necesario tener presente que uno es el amor sustancial a Dios y otro el amor accidental; y que este último a su vez se distingue en amor accidental sensible y en amor accidental espiritual. Hecha esta distinción, vayamos ahora a responder a la pregunta antedicha. El amor sustancial a Dios es el acto simple y sencillo de preferencia, con el que la voluntad antepone a Dios a toda otra realidad, a causa de su infinita bondad. El que ama de este modo a Dios, lo ama con amor de caridad sustancial. Pero, si a este amor sustancial a Dios se une la suavidad, si esta suavidad se contiene y se queda toda ella en la voluntad, tendremos entonces el amor accidental espiritual. Si dicha suavidad desciende además al corazón y se hace sentir con ardor, con dulzura, tendremos entonces el amor accidental sensible.   (9 de enero de 1915, a Raffaelina Cerase ...

"El corazón de Jesús y el mío, se fusionaron"

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16 de abril ¿Cómo podré narrar las nuevas victorias de Jesús en mi alma en estos días? Me limito a contarle lo que me sucedió el martes pasado. ¡Qué gran fuego encendido sentí en mi corazón ese día! Pero sentí también que este fuego fue encendido por una mano amiga, por una mano divinamente celosa. […]. Terminada la misa, me entretuve con Jesús dándole gracias. ¡Oh, qué suave fue el coloquio con el paraíso que tuve en aquella mañana! Fue tal que, aun intentando decirle todo, no podría conseguirlo; hubo cosas que no se puede traducir a un lenguaje humano, sin que pierdan el sentido profundo y celeste. El corazón de Jesús y el mío, permítame la expresión, se fusionaron. No eran ya dos corazones que palpitaban, sino uno solo. Mi corazón había desaparecido como una gota de agua que se disuelve en el mar. Jesús era el paraíso, el rey. La alegría en mí era tan intensa y tan profunda que no me pude contener más; las lágrimas más deliciosas me llenaron el rostro. Sí, padre...

Dios cuida de Ti siempre!

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15 de abril ¿Acaso no ha asegurado el Señor que él es fiel y que no permitirá jamás que seamos derrotados?: «Fiel es Dios que no permitirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación os dará fuerzas suficientes para superarla» . ¿Y cómo, hermana mía, se podría aceptar lo contrario? ¿Acaso Dios no es bueno, mucho más de lo que nosotros podamos pensar? ¿No está él mucho más interesado que nosotros en nuestra salvación? ¿Cuántas veces nos ha dado prueba de ello? ¿Cuántas victorias tú has conseguido sobre tus enemigos tan poderosos y sobre ti misma, gracias a la asistencia divina, sin la cual habrías quedado irremediablemente aplastada? Pensemos en el amor que Jesús nos tiene y en su interés por nuestra felicidad; y quedémonos tranquilos y no dudemos de que él nos asistirá siempre con cuidado más que paterno ante todos nuestros enemigos. (28 de julio de 1914, a Raffaelina Cerase – Ep. II, p. 138)

El verdadero consuelo es el que viene del Señor

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11 de abril Piensa en aquel gran abandono que sufrió nuestro Señor en el huerto de los olivos, y observa a este amado Hijo, que pide al Padre algún alivio; pero, sabiendo que el Padre no quiere otorgárselo, ya no piensa en ello ni se decide a pedirlo; y, como si nunca hubiera deseado ese alivio, retoma con valentía y coraje la obra de nuestra redención. En los momentos de extrema desmoralización, pide también tú al Padre del cielo que te conforte, que te consuele; y, si a él no le place hacerlo, no pienses más en ello, pero ármate de valor y reemprende la obra de tu salvación en la cruz, como si nunca te tuvieras que bajar de ella y como si nunca pudieras ver sereno el horizonte. ¿Qué quieres, hijita mía? Es necesario ver y hablar a Dios entre truenos y vientos huracanados. Conviene verlo entre las zarzas y el fuego de los espinos; y para continuar, hijita mía, es necesario descalzarse y renunciar enteramente a tu voluntad y a tus caprichos. (6 de diciembre de 191,7 a ...

''Cristo ha vencido al mal de modo pleno y definitivo''

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''Cristo ha vencido al mal de modo pleno y definitivo''           Palabras del papa Francisco en el rezo del ''Reina Coeli'' de hoy Por Francisco papa CIUDAD DEL VATICANO, 01 de abril de 2013 ( Zenit.org ) - A mediodía, este Lunes de la Octava de Pascua, o Lunes “del Ángel” el papa Francisco rezó, con los miles de fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro, la oración mariana del Regina Coeli , que sustituye el Ángelus en este tiempo pascual. Ofrecemos el texto de las palabras del santo padre. ***** Queridos hermanos y hermanas: ¡Buena Pascua a todos ustedes! Les agradezco que hayan venido también hoy en gran número, para compartir la alegría de la Pascua, misterio central de nuestra fe. Que la fuerza de la Resurrección de Cristo llegue a cada persona –especialmente a quien sufre– y a todas las situaciones más necesitadas de confianza y esperanza. Cristo ha vencido al mal de modo pleno y definitivo, pero nos cor...

Cristo Resucitó. Aleluya!

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Queridos amigos y hermanos todos: Paz y Bien aleluya! Aleluya! Al contemplar en la oraci ón   y   en el silencio la ternura, el amor y la misericordia de Cristo crucificado y resucitado, “…E s como si dejara trasparentar una energía condensada pero potente; [una fuerza potente, auténtica y firme que da seguridad plena a nuestra vid a] es como si   [Cristo resucitado] nos dijera: ten confianza, no pierdas la esperanza; la fuerza del amor de Dios, la fuerza del Resucitado, todo lo vence ” . Que este Año de la Fe el Señor nos conceda la gracia de creer verdaderamente en Él y actuar en consecuencia. Les saludo con el cariño de Jesús Resucitado y les deseo desde lo más profundo de mi corazón que en este santísimo tiempo de pascua abran verdaderamente su corazón y su mente al Dios de la vida, de amor y de la paz, para que puedan descubrir lo que significa ser personas resucitadas. En necesario que recuerden y acepten que Dios en Jesús resucitado puede transfo...

¡Considera tu dignidad Hermano Sacerdote!

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    “De la Carta de San Francisco de Asís a toda la Orden, a los Custodios”. También ruego en el Señor a todos mis hermanos sacerdotes que son y serán o desean ser sacerdotes del Altísimo, que cuando quieran celebrar la misa, ofrezcan, puros y puramente, con reverencia, el verdadero sacrificio del santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, con santa y limpia intención, no por cosa alguna terrena ni por temor o amor humano, como para complacer a los hombres. Mas bien se oriente a Dios toda voluntad, deseando complacer sólo al mismo sumo Señor, en la medida de la gracia, porque sólo en ella se obra como a él le agrada; pues, como él dice: Haced esto en memoria mía; y si uno obra de otro modo, se convierte en un Judas traidor y se hace reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Recordad, hermanos míos sacerdotes, lo que está escrito en la ley de Moisés, que quien la incumplía, incluso en lo material, moría sin misericordia, por sentencia del Señor. ¡Cuán...